Estancia Piedra Azul

Hoy vamos a hablar de un vino que me sorprendió la primera vez de lo probé, y que sigue sorprendiendome cada vez que lo pruebo: Estancia Piedra Azul, un vino que, por mucho que trate de comentaros, lo mejor es probarlo.

Simple en su concepción, resume las mejores características de una gran uva, la Tinta de Toro, que ha sido cuidada con mimo desde el viñedo hasta la producción el momento de su comercialización para conseguir un vino espectacular por parte de su propietario, Estancia de Piedra BodegaGrant Stein, un abogado escocés que junto con su mujer Anne Marshall, adquirieron a finales del pasado siglo esta finca y contrataron como asesor tecnológico a Ignacio de Miguel y como enóloga a Inma Cañibano.

100 % Tinta de Toro, procedente de uno de los pagos con los que cuenta la bodega, el de Bocarraje, con viñas de 40 años de antigüedad sobre un terreno arenoso con subsuelo arcilloso. A finales de septiembre se recoge la uva que y, una vez despalillada, el mosto resultante macera durante un periodo entre ocho y doce días en los depósitos de acero a una temperatura que no supera en ningún momento los 28 grados centigrados. Una vez finalizada la fermentación alcohólica, realiza la maloláctica durante dos días aproximadamente, para dejarla durante otros 15 días con sus lías para posteriormente estabilizarlo, filtrarlo y embotellarlo, acción esta que suele realizarse normalmente en Enero del año siguiente a su vendimia.

El reultado es un vino con un intenso color guinda picota con reflejos violáceos, que denotan su juventud.

En nariz es donde explota toda la personalidad de la Tinta de Toro, dando un aroma muy Etiqueta Piedra Azulintenso, con predominio de fruta negra madura (frambuesas, endrinas, moras, arándanos..), regaliz, tinta china y un muy agradable frescor de sensaciones balsámicas y minerales.

En la boca se reafirma mostrando su carácter sin ningún tipo de complejo, con un paso cálido, de buena estructura y acidez, con cuerpo medio, carnosidad y unos taninos vivos y dulces, goloso, sabroso, dejando intensos recuerdos de regaliz amargo y fruta en un final persistente.

Un vino que armoniza perfectamente con carnes asadas, pasta, queso curado o semicurado, embutidos (por ejemplo Farinato, un embutido típico de Ciudad Rodrigo).

En cuanto a su consumo, su temperatura ideal está sobre los 12 grados, con el objeto de disfrutar tanto de su juventud como de su atrevimiento. En cuanto al tiempo, su momento ideal estaría a partir de Junio / Julio del año siguiente a su vendimia, aunque puede mantener un buen nivel, a pesar de ser un vino que no ha pasado por madera, durante uno e incluso un par de años, todo ello gracias a sus fantásticas hechuras.

Como decía al principio, lo mejor es que lo probéis y disfrutéis con amigos.

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